De los parpados a la nuca del menton a las muñecas de la rapidez con la que uno nota como corre la sangre por las venas a la posibilidad de ralentizar el tiempo de cada cual.
Del milagro de recomponer tu rostro y traer a mi lado el atardecer en un arrozal y el ruido de dos bicicletas entre los cañamos.
Del placer de seguir profundizando y despojarme de todo el atrezzo para recuperar del tarro de las esencias la sonrisa que trasnfigura
De la intrascendecia del tiempo y el calor del vientre
De la ineptiud de los perdones
De la magnificencia de la niñez
Del amor
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