Enfundada en aquel vestido blanco
Subia a toda velocidad por el ascensor de cristal
La sala se abria ante ella en todo su esplendor
La bahia abajo los yates y los coches caros
Aquellas sandalias no iban a acabar hoy con ella hoy no
Como todo buen local que se precie este tenia una buena tarima un buen aroma
Lo vio al fondo
Estos juegos a media noche ponian en su piel la quimica artificial que el trabajaba en el taller
Solo dos
Suficientes para hacerla bailar hasta el amanecer
La miraba enternecido sabia que estaba haciendo
Aquella la mujer de su intimo amigo
Dispuesta de nuevo al derroche
-Stop mi hada
-Stop mi bruja
Lo arrastro al centro mientras aquellos gogos subian dando circulos colgados en aquellas cuerdas
-Palma no amanezcas...
La escalera quedaba ahora detras del tunel
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