En donde entramos a las horas de la comida
y nos sirven esos platos que nos saben siempre a lo mismo
Deberiamos mirar al que nos abre la puerta del lavabo
con gentil animo de enseñarnos un local
blanco que en la trastienda se convierte en rojo
en los parasoles que en esta primavera de lluvia eterna
nos protejen del agua
y de la desidia acumulada en estos años de compañia
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