Reflexiono en la cantidad de tonterías inmensas a las que me obligo a pensar para salir adelante
La jornada se llena de compromisos absurdos que caen uno tras otro como acaban en la maquina de triturar papel
Al final del día llueve en casa me conecto a la maquina y tengo un mensaje de aquella niña cartagenera que nos enamoraba en los veranos de la manga del mar menor con aquel calor asfixiante refugiados en el porche mientras oíamos el ruido seco de las fichas de domino de nuestros padres.
La astronauta viaja a París y es farmaceutica como sus padres que envían misivas a través de la niña ya que algún pavoroso temor a que la muerte se pegue les impide ponerse en contacto con nosotros desde que murió papá.
Incluso mandan los moviles para que llamemos y por si acaso nos invitan a regresar a unas playas donde mi madre ya no quiere habitar.
Mientras tanto las absurdos compromisos diarios caen uno tras otro como las hojas acaban en la maquina de triturar papel
Llamo a Ines es su cumpleaños me excusa de no vernos un año mas aunque llegue este fin de semana a Navarra ... al final llegamos al viernes triturados como esas hojas de papel.
Un compañero de trabajo se cruza conmigo en la calle y me grita ¡feliz lunes! me hace reír por lo espontáneo de su protesta y vuelvo a subir , es curioso me doy cuenta ahora de que entonces no llovía.
Tengo un pequeño lapsus melancólico cuando veo correr las gotas de agua en el cristal de la ventanilla del taxi que me trae de regreso a casa, pero me empeño en observar las cosas buenas y nuevas del paisaje cotidiano y me distraigo pensando en el montón de historias que esconden los ladrillos rojos de los edificios del campus de casa
El empeño en crear compromisos absurdos que acaban en la maquina trituradora .Menos mal que hoy llueve en casa
¡Feliz lunes!
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