miércoles, 24 de junio de 2009

Paz Versus Tranquilidad

La velada transcurría entre los tragos fuertes de la noche mas corta del año.
Desarrollábamos el manido tema de los interrogantes que se mantienen en el aire , revolviendo encima de la manta de la playa las incertidumbres de después de tanto tiempo no haber descubierto el como ni el cuando y sobre todo no saber el por que
Las kiki-velas nos hacían guiños entre el estruendo de los petardos ,de estos otros petardos que rompen el silencio del cielo en clara alusión a su carácter represivo
Un poco mareado por la tarea de seguir con atención las disecciones de mi compañera golpee como un mazo encima del debate
Detesto que te aticen como despedida me voy con quien me da paz
Detesto que el enemigo tenga el perverso derecho a determinar lo que es humano para tranquilizar la tensión del principiante y sedarlo en un oscuro abismo de tranquilidad teñido de paz
Esta gente que para en el área de descanso de la tranquilidad pero que observa la salida a la autopista con la certeza de saber que el oasis es efímero.
El jurista tiene la obligación de acertar en la elección de los términos para alejarse de las lagunas interpretativas que den espacio a los fraudes de ley
De ley
¿Donde esta entonces la diferencia entre la paz y la tranquilidad?
¿Es una consecuencia de la otra?
¿Se pueden apreciar ambas de manera separada?
¿Quien tiene el derecho de determinar cuando se alcanza eso que llaman Paz?
¿Como procesar enjuiciar y sancionar a quienes alivian las tensiones pero no ofrecen soluciones?.
Los que sufrimos de ansiedad sabemos que existe un estado de conciencia al que llaman Alfa y al cual se llega despojandote de las tensiones acumuladas y prestando atencion al aqui y ahora
Las veces que he llegado a ese estado de alteración de la conciencia o de toma de la real conciencia he pensado..¡Coño debo estar Alfa! y poco me tranquiliza el estado por que comienzo en mi carácter ansioso a pensar que debe existir un estado Beta otro Ganma y que el Omega debe ser la ostia en bicicleta
Me animo entonces a huir de la tranquilidad y entrar en la guerra de la búsqueda de eso que debe ser la Paz
Pero sin guerra no hay paz sin superación no existe tranquilidad
¿Que espacio esta reservado a la serenidad?
En lo poco o nada que me sirvió mi paso universitario, esta ese injerto que nos implantaban con el paso de los cursos y que consistía en el acertado uso de los términos.
Evidentemente querida no le da paz solamente le tranquiliza
Y ya lo dice Maria Jimenez cantando por Sabina
Prefiero mi guerra a tu paz

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